miércoles, 18 de octubre de 2017

La isla de los ciegos al color (The Island of the Colorblind)





Es un libro del neurólogo, naturalista, historiador de ciencia y autor británico Oliver Sacks (A lo largo de su vida, Sacks sufrió de prosopagnosia o incapacidad de reconocer los rostros) sobre la acromatopsia (es una enfermedad congénita y no progresiva que consiste en una anomalía de la visión a consecuencia de la cual sólo son percibidos los colores blanco, negro, gris y todas sus tonalidades) en el atolón micronesia. La segunda mitad del libro está dedicada al misterio de la enfermedad Lytico-Bodig en Guam, es el nombre de una enfermedad neurológica degenerativa grave que se presenta de forma casi exclusiva en la Isla de Guam. Aunque se han propuesto varias hipótesis para explicar el origen de la enfermedad, ninguna de ellas ha podido demostrarse, por lo que la causa es desconocida. El nombre de la afección deriva de que el trastorno parece presentar manifestaciones que corresponden a tres enfermedades diferentes, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis lateral amiotrófica y la enfermedad de Alzheimer.


Oliver Sacks siempre se ha sentido atraído por las islas, esos «experimentos de la naturaleza, lugares benditos y malditos por su singularidad geográfica, que albergan formas de vida únicas». En esta obra, la fascinación le lleva más lejos que nunca, a las remotas islas del Pacífico, donde concilia su afición por explorar el mundo real con su pasión por investigar el mundo de la mente. En esta ocasión abandona transitoriamente a los individuos y con herramientas no sólo de neurólogo sino también de antropólogo, investiga a grandes grupos de población que han sido condicionados por un defecto o una deficiencia física. En Pingelap y Pohnpei, dos diminutas islas de Micronesia, una proporción muy elevada de la población es completamente ciega al color. A pesar de años de investigación, esta enfermedad continúa siendo un enigma. Una hipótesis, nunca probada, la atribuye al consumo de harina fabricada con las semillas de la cicadácea, un árbol cuyo origen se remonta a la prehistoria y que siempre ha fascinado a los botánicos.

Sacks, acompañado por un oftalmólogo y por un científico noruego que también ve el mundo en blanco, negro e infinitos grises, visita las islas e investiga la influencia que esta peculiaridad de sus habitantes tiene sobre la vida cotidiana y cómo se refleja en su cultura y sus mitos.




Pero La isla de los ciegos al color es mucho más que la intrigante exploración de dos enigmas médicos; es también la absorbente crónica del viaje por unas islas que siempre se nos han aparecido como remotas y misteriosas, visitadas por Darwin y ocupadas por los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Porque Oliver Sacks es la mejor prueba de que la casi siempre impenetrable división entre las artes y las ciencias podría no existir. Catedrático de neurología en una de las mejores escuelas de medicina, sus libros muestran un sólido y actualizado conocimiento científico pero también son narraciones apasionantes que atrapan al lector y son siempre un vehículo para una audaz, original exploración de la condición humana.